Revista Campoastur - Diciembre 2021

Por otra parte, los rumiantes salvajes también producen metano y una hipotética reducción de su población podría provocar cambios importantes en los ecosistemas. Esta estrategia fue puesta en práctica hace unos años en Australia, donde hace una década la matanza de miles de camellos salvajes se justificó, entre otras razones, por la necesidad de disminuir las emisiones de metano. Tampoco puede olvidarse que en los países en vías de desarrollo la supervivencia de muchas familias depende de la ganadería, especialmente de los rumiantes. Además, reducir la población de rumiantes, y con ello la producción de carne y leche, traería consigo un aumento del precio de estos productos, aumentando las desigualdades sociales. 6. Reducción del consumo de carne y leche La eficacia real de esta medida es cuestionable. En algunos estudios solo se ha considerado la reducción obtenida, sin tener en cuenta el aumento de las emisiones provocadas por la producción de los alimentos que reemplazarían a la carne y la leche en la dieta. En un estudio realizado en Estados Unidos en el que se tuvieron en cuenta todos los cambios de la dieta, se estimó que la eliminación total de la proteína animal en toda la población americana solo reduciría un 2,6 % las emisiones de GEI y llevaría a dietas deficientes en varios nutrientes esenciales y con exceso de energía. Otro estudio reciente indica que mejorar la eficiencia productiva de la ganadería sería más eficaz para reducir las emisiones de metano que reducir el consumo de productos animales. Si bien este tipo de estudios se basan en modelos predictivos, la disparidad en los resultados obtenidos en diferentes trabajos pone de manifiesto la complejidad del tema, tal y como ha sido incluso reconocido por el IPCC. Otro aspecto importante es que las dietas de los rumiantes y de otros animales domésticos contienen habitualmente cantidades importantes de subproductos de la industria agroalimentaria (zumos y conservas vegetales, azucareras, cerveceras, harineras, destilerías, etc.), que son de esta forma reciclados y se elimina su posible riesgo medioambiental. La contribución de la ganadería a reducir las emisiones de estas industrias no suele tenerse en cuenta cuando se habla de la contaminación provocada por las explotaciones ganaderas. Hacia una producción ganadera más eficiente En resumen, si bien es cierto que los rumiantes contribuyen de forma importante a las emisiones globales de metano, también hay que considerar los numerosos aspectos positivos que tiene su producción. Actualmente existen varias estrategias que combinadas adecuadamente pueden aumentar la eficiencia productiva y reducir estas emisiones. El objetivo final debe ser lograr una producción ganadera más eficiente, que garantice la salud y bienestar animal y la conservación de los recursos naturales, con explotaciones económica y socialmente viables que puedan producir alimentos seguros y de alta calidad nutritiva. Es importante señalar que el sector ganadero español hace un esfuerzo continuo por reducir las emisiones contaminantes y que las mejoras realizadas en la selección genética, la alimentación y el manejo de las deyecciones en los últimos años ya han permitido reducir considerablemente la cantidad de metano generada por kilogramo de producto animal obtenido. No cabe duda de que el sector seguirá mejorando para contribuir a la reducción acordada de las emisiones de metano. María Dolores Carro Travieso Catedrática de Producción Animal, Universidad Politécnica de Madrid (UPM) Publicado originalmente en The Conversation en Noviembre/2021 Este artículo forma parte de la cobertura de The Conversation sobre la COP26, la conferencia sobre el clima de Glasgow. Campoastur | 18

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