Revista Campoastur - Marzo 2021

profundamente y a quien, desde luego, en forma alguna se le podría tildar de “enemigo del lobo”, en una entrevista publicada en el Diario Vasco. Afirmaba don Félix: “yo siempre he dicho una cosa en la que no tengo más remedio que ser muy explícito, donde el lobo cause daños o ponga en peligro la vida humana, el lobo debe ser controlado” y también añadía después: “resulta absolutamente incongruente y un tanto utópico, tratar de defender al lobo donde causa daño a la economía humana” y también afirmaba: “yo trato de que en España se racionalice la política de protección del lobo”. Totalmente de acuerdo. Exactamente esto es lo que habría que hacer. Desarrollar legislativamente, con una base técnica integral, la correcta protección real del lobo. Y ello, siempre en mi opinión, no se va a lograr con posicionamientos ideológicos alineados con una mal entendida “filosofía pro animalista”, en su sentido más kitsh. Debe quedar muy claro: no se trata en absoluto de exterminar al lobo sino todo lo contario. Se trata de controlarlo adecuadamente, garantizando, por esta vía, su futuro; es decir, buscando minimizar, en la medida de lo posible, los daños a la ganadería extensiva (vital desde una perspectiva socio – económica para muchas zonas de España), desarrollando paralelamente un correcto y generoso programa de ayudas a la misma con indemnizaciones rápidas y ad hoc, para las bajas inevitables en los rebaños ligados a modelos de producción extensivos, promoviendo el uso generalizado de pastores, de mastines, de vallados adecuados, de rediles, de zonas protegidas de recogida nocturna, etc. etc. No nos engañemos, querer realmente al lobo implica necesariamente controlarlo censalmente de una forma adecuada, permitiendo su ubicación en todas aquellas zonas de nuestra geografía dónde su presencia sea técnicamente posible y adecuada. Solo bajo estas premisas su futuro podrá estar positivamente garantizado. Por favor, dejémonos ya, en este tema de la gestión de las manadas de lobos, de mandangas, de falsedades y de posverdades. No confundamos la gimnasia con la magnesia, como con tanta frecuencia sucede en España al abordar temas emocionalmente complejos, porque con ellas no ayudamos en absoluto ni al lobo, ni a su futuro. Y no olvidemos aquí aquellos dos viejos adagios que dicen: “nunca llueve a gusto de todos” y “quien algo quiere…algo le cuesta” ¿estamos? Dr. Carlos Buxadé Carbó. Catedrático de Producción Animal. Profesor Emérito. Universidad Politécnica de Madrid Universidad Alfonso X el Sabio

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