Revista Campoastur - Septiembre 2018

17 | Campoastur de forma grave. Habitualmente son capaces de mantener estas bacterias en el aparato urinario y en el aparato reproductor. • El hospedador accidental es aquel que no está adaptado a la bacteria, que no es capaz de mantener ni perpetuar la infección entre los miembros de su especie, que suele desarrollar la enfermedad y que, para ser contagiado desde un hospedador de mantenimiento, necesita que se den unas condiciones adecuadas en el Medio Ambiente, ya que las bacterias han de pasar del hospedador de mantenimiento al ambiente y de aquí al hospedador accidental. Debido a las diferencias entre los tipos de L. interrogans, ocurre que una especie puede ser hospedador de mantenimiento para uno o varios y ser accidental para otros. En España, dependiendo de la región existen unos tipos u otros. Concretamente en Asturias los más frecuentes son Pomona, Gryppotyphosa y Hardjo. Sin embargo en Galicia o País Vasco, el más habitual es Bratislava. Dentro de estos tipos, el Hardjo tiene como hospedador de mantenimiento al ganado vacuno. Para todos los demás el bovino es su hospedador accidental. La transmisión de la infección en el caso del ganado vacuno es entre individuos de la misma especie por orina, productos del aborto, venérea o a través de leche de animales infectados para el subtipo Hardjo y de forma indirecta y accidental, a través del contacto con agua contaminada por orina o secreciones de otras especies infectadas, o a través de insectos, en el caso de los otros tipos para los que es hospedador accidental. Las bacterias entran en el organismo a través de las mucosas (oral, conjuntival, genitales, etc.) o por medio de heridas. En el ganado vacuno puede haber infección en cualquier edad. Pese a ello, la susceptibilidad es mayor en terneros. Además, son factores a tener en cuenta el estado de gestación y el estado inmunitario del animal. Las leptospiras son capaces de infectar, como se ha citado antes, tanto a animales domésticos como salvajes, e incluso al hombre. La transmisión es más probable en zonas húmedas, como cursos de agua, zonas encharcadas, etc. , donde la bacteria pervive en el ambiente y hay una gran concentración de animales salvajes potencialmente portadores, que pueden ser roedores silvestres (ratas, ratones…), lobos, cerdos, jabalís, ciervos, etc. Así mismo, el perro puede actuar como portador. CUADRO CLÍNICO, DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO En cuanto al cuadro clínico que se puede manifestar es variable, dependiendo de los factores antes citados y del tipo implicado. La mayoría de las infecciones cursan de manera subclínica, es decir, sin poderse observar a primera vista signos aparentes de enfermedad pero, en ocasiones, se dan casos de enfermedad grave. En el caso de la enfermedad grave, suele ser causada por tipos no adaptados al ganado bovino (Pomona, Gryppotyphosa) y aparecer en animales muy jóvenes o inmunodeprimidos, cursando con síntomas como caída de la producción láctea, ictericia, fiebre, presencia de sangre en orina, etc., llegando incluso a la muerte. Es frecuente que en este grado de enfermedad se produzcan los abortos en las últimas fases de la gestación (hasta en un 40% de las ocasiones). Las vacas que cursan esta enfermedad pueden liberar las bacterias por la orina, la leche o los productos del aborto, principalmente. En el caso de la enfermedad subclínica suele ser provocada por tipos adaptados al ganado bovino (Hardjo) y provocar problemas reproductivos como repeticiones de celo, infertilidad , nacimiento de prematuros, mortinatos, abortos a término, retención de placenta o esterilidad. El ganado que sufre este cuadro clínico suele permanecer como portador renal o genital de la infección, liberando durante una temporada bacterias en la orina. El diagnóstico de esta enfermedad se ha de llevar a cabo conjugando el examen clínico del veterinario (tanto conociendo los antecedentes y el manejo y situación

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