Revista Campoastur - Septiembre 2019
Evolución costes alimentación animal. Visión interna y externa. Como ya mencionábamos con anterioridad, esta campaña de cereales de invierno (cebadas, trigos, avenas, etc...) presentó unas cifras de cosecha inferiores en nuestro país y ello trajo como consecuencia la subida de precios de los cereales en el mercado interior, que se han frenado a partir de agosto con la llegada de importaciones de cebada a los puertos del litoral. El maíz también se había incrementado mucho en el mercado internacional por los problemas de siembras en Estados Unidos pero en el mercado de futuros ha vuelto a cifras más asequibles, especialmente derivado de las mermas en las exportaciones. Las materias proteicas, aparte de la volatilidad que les caracteriza, han recalado también en cotizaciones bastante favorables este verano, tanto la harina de soja como la colza a partir de agosto. Continúan a precios altos otros subproductos como la pulpa de remolacha o los DDGs. En las variables geopolíticas continuamos con una gran incertidumbre y preocupación, desde las drásticas decisiones en el Reino Unido sobre el Brexit , pasando por las negociaciones del acuerdo Mercosur y, por supuesto, la ya manida guerra comercial entre USA y China . En este último aspecto, las exportaciones estadounidenses se han visto reducidas y China ha buscado otros mercados, temporalmente, de forma que las cotizaciones de cereales y soja americanos se han reducido en el mes de agosto. Con ello, hay agricultores y empresas agrícolas estadounidenses (así como bancos especializados en el sector agrario) que están pasando una muy difícil situación económica, llegando la morosidad de los créditos concedidos para la producción agrícola en el primer trimestre del año a los máximos ya registrados en 2.011 (según agencia Moody´s). Aun cuando falta más de un año para los comicios, el campo norteamericano es crucial electoralmente para Trump, lo que nos hace pensar que se tendrá que replantear la actual agresividad de su política comercial, frente a un gobierno, como el chino, más acostumbrado a manejar los largos plazos y que evidencia poder aguantar el pulso. Por tanto, no sería de extrañar que la situación de precios en estos mercados de materias como el maíz o la soja, pudiera cambiar sensiblemente a medio plazo, bien por un acuerdo futuro entre ambas potencias, o en caso contrario, debido a los fondos de inversión, por el refugio que siempre han tenido las materias primas en cuanto a inversión financiera.
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