Revista Campoastur - Diciembre 2019

En Asturias no abundan las explotaciones hortofrutícolas convencionales y las producciones locales aportan menos del 25 % del consumo real. Las incorporaciones al sector no palian el abandono de extensas zonas que al perder progresivamente población pierden también servicios y alicientes sociales. La A.E. nos brinda una oportunidad única para obtener en Asturias alimentos que habitualmente compramos a nuestros vecinos. Podemos aumentar considerablemente las producciones ganaderas de especial calidad procedentes de herbívoros capaces de aprovechar mejor que nadie, la flora de nuestros prados y pastizales y complementarlos con las hortalizas y frutos particularmente adaptados a nuestras condiciones geográficas. Apreciar las ventajas de consumir los frutos y las elaboraciones locales de temporada disminuye la huella de carbono de nuestros alimentos y nos consolida como sociedad avanzada. Podremos por fin y necesariamente, exportarlas también a los mercados europeos que mejor las valoren. En nuestra región existen tierras fértiles, ricas en materia orgánica; tenemos un clima templado y gran abundancia de agua de buena calidad si disminuimos la contaminación atmosférica que soportamos; abundantes abonos de origen animal y excelentes condiciones para la producción de hortalizas (repollo, lechuga, tomate, verduras, patatas, fabes, etc.), frutas (manzana, pera, cereza y guindo, Kiwi, avellana, nuez y castañas) y pequeños frutos (moras, arándanos, frambuesas, grosellas, etc.). Podríamos añadir a la oferta, productos de origen animal de excelente calidad y crianza totalmente ecológica (carnes rojas de bobino y equino, pitu de calella, jabalí, miel, quesos, truchas, caracoles, etc.). La denominación de un producto como ecológico, no impide aprovechar las más modernas tecnologías en el cultivo, recolección, acondicionamiento y conservación de la materia prima. Aprovechar las cualidades del frío para la conservación del producto, del acero inoxidable en los utensilios e instalaciones y tantos otros adelantos que hacen menos esclava la agricultura y más higiénica la manipulación de los alimentos asegura y mejora su conservación y su comercialización. La oferta ecológica nunca debe de poner en peligro la salud. Los agricultores, las industrias hortofrutícolas, transportistas y distribuidores guiados por el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica (CRAE), precisan un conocimiento elevado del producto y una aptitud decidida por cumplir las Normas de todo el personal manipulador. Competidores fraudulentos no van a faltar atraídos por los elevados precios que registran las producciones ecológicas. Los Departamentos de Consumo de las Comunidades Autónomas podrían destinar mayores esfuerzos divulgadores centrados en las cualidades de los alimentos sin tratamientos químicos y por lo tanto sin residuos de pesticidas y excesos de abonados químicos y conservantes. Es más económico prevenir que curar y los alimentos ecológicos son medicinas para nuestra salud. Un tomate o una manzana cultivados con métodos biológicos tienen una mayor calidad gustativa, nutritiva (vitaminas, minerales, etc.) y como valor añadido, están libres de residuos de productos fitosanitarios. 15 | Campoastur

RkJQdWJsaXNoZXIy NzQzMTM=