Revista Campoastur - Septiembre 2019
Alimentación de las vacas en sistemas de ordeño robotizado En las explotaciones equipadas con salas de ordeño convencionales se lleva a cabo una rutina de ordeño y una alimentación rutinaria, consistente y muy social. Esto incluye que, en la mayor parte, de las explotaciones de estas características las vacas reciben todos sus nutrientes de una ración mixta total (RTM). Sin embargo, en los rebaños equipados con sistemas de ordeño robotizados se proporciona una parte de los nutrientes durante el ordeño, como un medio para atraer a las vacas a la estación de ordeño. Así pues, el sistema de ordeño robotizado presenta tanto un desafío como una oportunidad a la hora de alimentar a las vacas. El principal desafío en las explotaciones con sistema de ordeño robotizado reside en mantener una frecuencia de ordeño mínima (alrededor de 3 ordeños de media vaca/día) y constante. Sin embargo, los factores de los que depende la frecuencia de ordeño son múltiples incluyendo entre otros el diseño de la granja, el porcentaje de ocupación del robot (densidad de animales), la estructura social del rebaño, el nivel de producción, el tipo de tráfico impuesto a las vacas, el tipo de piso de la instalación, el estado de salud de las vacas (sobre todo el índice de cojeras), la media de días en leche y sobre todo el tipo de ración suministrada en el comedero y el concentrado ofrecido en la estación de ordeño (sin el incentivo del pienso en el robot la frecuencia del ordeño es baja y variable). Teniendo en cuenta que las vacas entran a la estación de ordeño para consumir el concentrado y no para ordeñarse, nuestro principal objetivo debe de ser incentivar a los animales para que acudan de manera voluntaria, disminuyendo de esta forma la necesidad de acercar vacas para incrementar la producción de leche. Por otro lado, la oportunidad del sistema de ordeño robotizado reside principalmente en la posibilidad
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