Revista Campoastur - Septiembre 2020
La importancia de utilizar inoculantes En el ensilado de maíz En la actualidad, la producción de leche pasa por un examen de rentabilidad todos los días. La rentabilidad del litro de leche se ha reducido drásticamente en los últimos diez años y para mantener su nivel de renta nuestras ganaderías se ven obligadas a producir más cantidad de leche al tiempo que reducen el gasto por litro de leche. Para conseguir esto, los ganaderos no están solos; cuentan con la mejora genética de los animales, cuentan con mejoras técnicas en instalaciones y equipos, cuentan con más formación e información, cuentan con más personal técnico a su alcance y también cuentan con más productos y más desarrollados para dar respuesta a sus necesidades. El coste variable más importante de la explotación es la alimentación, que llega a superar el 60 % de los costes. En este sentido, la aportación de forraje es decisiva, tanto para la reducción de costes como para la consecución de los objetivos de producción. Las mejoras técnicas que hemos implementado en la producción de forrajes en la última década han sido decisivas para contribuir a una mejora en las producciones de nuestros animales y también para mejorar su estatus sanitario. La mejora de las semillas, la mejora de maquinaria y equipos de producción, mejora en las prácticas de cultivo empleadas, mejoras en la conservación, mejoras en la determinación analítica y su reflejo en la formulación de precisión son sólo algunas de ellas. A pesar de los avances tan importantes conseguidos en la conservación de los forrajes ensilados, sigue siendo un reto año tras año conseguir alimentos sanos y nutritivos. Es frecuente encontrar aún ensilados con defectos de conservación, ya que se trata de una conserva incompleta, en la que hay que procurar mantener un ambiente apropiado para su buena conservación.
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