Revista Campoastur - Septiembre 2020
Riesgos del ensilado de maíz Dentro de los forrajes ensilados, el maíz es el que mejor se comporta a la hora de conseguir unas condiciones favorables para su conservación, aunque no por ello está exento de problemas. El ensilado de maíz, a diferencia de los de raigrás, tiene una buena capacidad de fermentación inicial, gracias a la gran cantidad de azúcares. Las bacterias homofermentativas utilizan los azúcares para transformarlos en ácido láctico y así bajar el pH hasta valores próximos a 3,5. En estas condiciones el maíz ensilado es estable, pero cuando llega la hora de abrir el silo y entra en contacto con el oxígeno, los hongos y levaduras que estaban inhibidos en ambiente anaerobio y pH ácido, encuentran aquí un ambiente propicio para su crecimiento. Por ello encontramos en muchas ocasiones zonas del maíz ensilado con crecimiento de hongos y calentamientos provocados por crecimiento de levaduras. Estas zonas responden a lugares donde la compactación no ha sido buena y el oxígeno es capaz de penetrar y favorecer el crecimiento de estos microorganismos. A la capacidad del ensilado para evitar el crecimiento de hongos y levaduras se le llama estabilidad aeróbica, y depende fundamentalmente de la buena compactación para evitar que el aire penetre y de una buena fermentación capaz de mantener un pH bajo. Cuanta más estabilidad aeróbica tenga el silo, más tiempo puede permanecer en contacto con el oxígeno sin verse alterado y sin crecimiento de estos microorganismos. Los defectos más frecuentes que encontramos en los ensilados de maíz son: 1. Calentamientos y proliferación de hongos en la parte superior del silo. Esto sucede por la falta de compactación de esta última capa. Ocurre con mayor incidencia cuando la compactación no es apropiada, cuando la materia seca del ensilado es elevada y cuando hay insuficiente peso sobre el silo para conseguir esta compactación. 2. Calentamientos y putrefacción por mal sellado en los bordes del silo. Suele haber falta de compactación, y además a veces en estas zonas puede penetrar el agua y el aire si el sellado no es adecuado. 3. Compactación deficiente en toda la masa con aparición de crecimiento de hongos en forma de pelotas diseminadas. Suele ocurrir cuando falta compactación en general, y en particular en las partes inclinadas de los silos montón, al inicio y al final del montón. 4. Bandas de color marrón, provocadas por fer- mentaciones durante el proceso de ensilado y en presencia de oxígeno. Buenas prácticas de ensilado Como ya hemos recordado anteriormente, la técnica de conservación del ensilado no es una conserva como tal, sino que es una semiconserva o una conserva incompleta. Esta técnica de conservación requiere del seguimiento de un proceso en el que cada fase es importante, yo diría vital, para conseguir al final un producto saludable y nutritivo. 27 | Campoastur
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