Revista Campoastur - Junio 2018
TABLA 1 Seroprevalencia del IBR en exploraciones de vacuno de carne de distintas CC.AA. según diversos estudios (Extremadura, 2013 y Yus y col., 2011) ¿En qué consiste la enfermedad? El IBR es una enfermedad causada por un herpesvirus, el BoHV-1, que al igual que el herpes labial de los humanos tiene una particularidad, la latencia. Y es que los animales infectados, tras superar el cuadro clínico, seguirán afectados por el virus de por vida. Posteriormente, el virus podrá reactivarse ante distintas causas de estrés (parto, cambio de lote, transporte…) eliminando de nuevo virus, que darán lugar a la infección de nuevos animales en el rebaño. Siendo estos animales con infección latentes la principal forma de mantenimiento de la infección dentro del rebaño. El virus se disemina principalmente por contacto directo nariz-nariz, a través del aire por las aerosoles en suspensión o incluso por equipos o personal contaminados. Además, puede transmitir de forma venérea, a través de semen, por lo que es una enfermedad a chequear en los sementales... De forma que las principales causas de introducción de la enfermedad en el rebaño será la incorporación de animales seropositivos, el retorno de animales que asisten a certámenes ganaderos sin ser sometidos a cuarentena o los pastos compartidos. IBR Consecuencias Clínicas El cuadro clínico del IBR puede dar lugar principalmente a un cuadro respiratorio (animales de cebo) o reproductivo (vacuno reproductor), tal y como podemos ver en la tabla 2. De forma que los principales signos clínicos que se pueden asociar a la enfermedad son: fiebre, secreción nasal/ ocular, faringitis/ traqueítis, disnea con/sin tos, pobre tasa de concepción/ abortos, descenso de producción láctea, depresión, anorexia, signos neurológicos y muerte. Tabla 2. Principales cuadros clínicos del IBR Forma respiratoria IBR afecta a vías altas y da lugar a rinotraqueítis, fiebre alta, erosiones en la mucosa respiratoria Además el IBR participa en el SRB: pirexia, secreción nasal- ocular, faringitis, disnea con/sin tos, etc. Forma reproductiva Infertilidad/ reabsorciones/ aborto (4-7 meses) Vulvovaginitis (vacas) y balanopostitis (toros) IBR Consecuencias económicas a largo plazo En los últimos años distintos estudios han puesto de manifiesto su gran importancia económica. La infección subclínica por el virus del IBR tiene también un importante efecto negativo a largo plazo en las explotaciones afectadas. Así, un estudio realizado recientemente en Inglaterra concluyó que las vacas seropositivas producían 2,6 kg menos de leche/ día en comparación con las vacas seronegativas del mismo rebaño (Statham y col., 2015). Mientras que otro estudio realizado en Irlanda por Sayers (2016) determinó que las vacas multíparas de los rebaños positivos producían de media 250 litros menos de leche por lactación, con un menor contenido en grasa (11kg/año) y proteína (8kg/año). Finalmente otro estudio concluyó que la presencia de IBR tiene también un efecto negativo en las terneras, incrementando entre 15-19 veces el riesgo de que éstas enfermen de neumonía con respecto a una ternera de una granja libre de IBR (Raaperi y col., 2012). La gran importancia económica de estos animales positivos hace esencial conocer el estatus de la granja con respecto al IBR y establecer un programa de control de la enfermedad en los rebaños. La importancia de incluir el IBR marcado en el plan vacunal Ante la nueva situación, con prohibición del uso de vacunas de IBR no marcadas en todo el territorio español a partir del 1 de enero de 2019, aquellas explotaciones que venían vacunando con vacunas polivalentes que incluían el IBR no marcado, junto a otros virus reproductivos y respiratorios se encuentran ahora en la tesitura de establecer un nuevo plan vacunal. Si bien el veterinario es quien mejor puede recomendar cuál es el protocolo vacunal más adecuado para cada rebaño, la recomendación general variará según el tipo de explotación. Así es recomendable continuar incluyendo el IBR junto al BVD en el plan vacunal del vacuno reproductor mediante el uso de vacunas monovalentes: vacuna marcada frente al IBR y vacuna con protección fetal para el BVD. Mientras que en las explotaciones de cebo la recomendación es combinar la vacunación de IBR marcado con los otros agentes involucrados en la neumonía (VRS, PI3 y bacterias como la pasterela M. haemolytica). Por otro lado, en aquellas explotaciones de reproductoras que tengan problemas respiratorios en las vacas adultas podría completarse el protocolo vacunal con una vacuna que incluya los principales virus (VRS o PI3) y bacterias (como la pasterela M haemolytica) implicados en estos procesos. Un ejemplo práctico de la eficacia de la vacunación con vacuna de IBR marcada lo encontramos en un estudio de campo realizado con Bovilis IBR Marker en tres países europeos (Alemania, Hungría e Italia) por Makoschey y col. (2007). En él 21 | Campoastur
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