Revista Campoastur - Junio 2018
13 | Campoastur para las nuevas aldeas y el medio rural desha bitado suene a ciencia ficción. Pero no lo es. Ni ciencia ficción, ni nada que no se haya planteado en el pasado en otros contextos. Casualmente el 5 de julio del año pasado se celebró el 250 aniversario de la promulgación del Fuero de Población, por el que la monarquía ilustrada de Carlos III fundó las conocidas como “Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía”. Se constituyeron ex novo un total ele 64 poblaciones, entre pueblos y aldeas, en las que se instalaron unos ocho mil colonos que fueron reclutados en Centroeuropa. El proyecto de colonización de Sierra Morena -los pueblos carolinos como son conocidos-estaba enmarcado en un gran proyecto de reforma económica y social de España y liderado por la vanguardia del pensamiento ilustrado. Quizá sea esto, ilustración e innovación, lo que nos falte en España. No hay nada que impida ahora abordar proyectos experimentales para iniciar un viaje de regreso a la aldea. Nada salvo nuestra cada vez más peligrosa actitud de no moverse, de no cambiar, de repetir una y otra vez las recetas fracasadas y de asistir atónitos, indolentes, a un cada vez más irreversible proceso global de cambio climático y desestructuración rural. Jaime Izquierdo Experto en Desarrollo Rural Viceconsejería de Medioambiente del Principado de Asturias “La Aldea cero”: prototipo de aldea del futuro La sede de la agencia, el equivalente al Cabo Cañaveral de la NASA,, debería ser una aldea- laboratorio -la “aldea cero”-situada en una zona despoblada que, a modo de prototipo, ensaye y ponga en práctica la teoria de la aIdea como ges- tora integral del territorio. Esta idea tampoco es original. La modernización agraria industrial del campo, que se inició a partir de los años sesenta del pasado siglo, se apoyó en las conocidas como “granja modelo”, una explotación agrícola y/o pecuaria diseñada como centro de demostración de las nuevas tecnologías agropecuarias industriales y las nuevas formas de hacer para facilitar la transferencia tecnológica y el efecto demostrativo con el objetivo de transformar las explotaciones campesinas familiares tradicionales en nuevas industrias agrarias. La granja escuela contaba también con un centro de investigación agropecuario y u na escuela de capacitación agraria. La aldea cero se concibe en nuestro caso como laboratorio en tiempo real, como espacio simultá- neo de teorización y práctica y, sobre todo, como gestora local del sistema agroecológico del territorio, integrando la actividad ganadera, agrícola y forestal en extensivo con la gestión del paisaje y la biodiversidad. Deberá ser además un centro de transformación agroalimentario de la producción local, una gestora de las energías locales del medio, un centro local de investigación agroecológica y una escuela de formación de futuros “aldeonautas”. La aldea cero es el piloto, el referente de las aldeas del futuro.
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