Los “riesgos” de ser ganadero o
agricultor en el S. XXI
No cabe ninguna duda de que vivimos
un cambio de época, algo similar a la
Revolución Industrial que se inicia en Gran
Bretaña allá por el S. XVIII y se extiende
durante los siglos XIX y XX con la llamada
Segunda Revolución Industrial.
La aparición de la primera máquina de vapor y
posteriormente la automatización de los procesos
productivos asustaban, y mucho, a los gremios
tradicionales de la época, provocando incertidumbre
y cambios que no dejaban claro que fuese para
mejor. Debido en buena parte a que los avances se
veían lastrados por epidemias, constantes guerras
y hambrunas que no hacían presagiar que los
cambios fuesen a provocar tan importantes cambios
en los sistemas productivos y en las condiciones
socioeconómicas tal como las conocemos hoy día.
Algo similar ocurre actualmente en todos los sectores
y en particular en el sector agrícola y ganadero,
aunque salvando las distancias. Inmersos en plena
Transformación Digital, un sector tan tradicional como el
nuestro se enfrenta diariamente a continuos cambios y
“amenazas” que a priori generan mucha incertidumbre.
Adaptación y cambios en la normativa comunitaria,
coyuntura económica, tendencias de consumo,
necesidad de estar cada ver más formado en temas
técnicos, legales, etc, etc… hacen que nuestro día a día
esté lleno de situaciones que provocan, cuanto menos,
inseguridad.
Todo esto forma parte del proceso de evolución
constante al que estamos sometidos, y al que tenemos
que ir adaptándonos poco a poco. Pero por si esto
fuera poco, existen una serie de riesgos inherentes a
cualquier actividad profesional, incluida la agrícola y
ganadera que es en lo que realmente me quiero centrar
porque sobre esto sí que podemos tener un cierto
control.
Cuando hablo de “riesgos” lo primero que se me viene
a la cabeza es que un Riesgo es aquella situación en la
que podemos correr un peligro tanto económico como
personal y que puede tener consecuencias directas en el
desarrollo de nuestra actividad.
Por esto creo que es muy importante seguir una
estrategia seria y coherente que nos ayude a analizar
dónde están esos riesgos y poner foco en posibles
contingencias en caso de producirse esa situación que
podría dar al traste con esa actividad que tanto nos ha
costado sacar adelante.