BULO 5: beber leche produce
enfermedades cardiovasculares
No podían faltar. Las enfermedades cardiovasculares,
que son muy frecuentes en nuestra civilización
occidental… ¡había que asociarlas a la leche!
¿Es cierta esta asociación?
Pues ya le digo yo que no.
Y mucho menos desde que hay leches con su contenido
en grasa disminuidos: la leche semidesnatada y la leche
desnatada.
Las grasas saturadas de la leche sí que se vinculan
a un aumento de la cifra de colesterol en la sangre,
si las tomamos en abundancia. Y ese aumento, si
no se compensa con unos hábitos de vida sana,
principalmente el ejercicio físico que hace aumentar la
cifra de colesterol “bueno”, podría ser perjudicial para la
salud de sus arterias.
Por lo tanto, en personas con tendencia a tener
elevados sus niveles de colesterol es aconsejable que
beban leche semidesnatada o desnatada, pero han de
seguir tomando leche para aprovechar su riqueza en
proteínas, vitaminas y minerales.
En personas con niveles de colesterol en sangre dentro
de la normalidad el consumo de leche ha de ser del tipo
que ellos quieran. Entera, semidesnatada o desnatada,
según preferencias. Y siempre hay que hacer ejercicio
físico, para que nuestras arterias estén bien limpias.
Terminamos con los bulos.
Nos hemos librado de los miedos a la obesidad, a la
diabetes, al cáncer de mama y a las enfermedades
cardiovasculares. Y estamos más informados sobre la
asociación entre el consumo de leche y un leve aumento
del riesgo de cáncer de próstata en varones. Para
tenerlo en cuenta.
LOS MITOS
Ahora tenemos que hincarle el diente a los mitos.
Son tonterías más o menos elaboradas que se
dicen respecto a la leche y que no debemos asumir
acríticamente como ciertas, porque ya veremos que
están muy lejos de serlo.
¡A por los mitos!
15 | Campoastur