Revista Campoastur - Marzo 2017 - page 16

MITO 1: no deberíamos
consumir leche porque somos
los únicos animales que
seguimos bebiéndola después
de la etapa lactante
Comprendo que esté usted con los ojos abiertos como
platos ante esta argumentación tan esperpéntica.
Pero hay gente que se la cree. Hay gente para todo.
Según ese razonamiento, los hombres no deberíamos
hablar, porque el resto de los animales no hablan.
Deberíamos ir por la vida en cueros, porque el resto
de animales no compran ropa. Deberíamos vivir en
madrigueras o cuevas y orinar en los alrededores para
marcar el territorio, porque el resto de animales lo
hacen… Un sinsentido.
Bebemos leche más allá de la etapa lactante porque es
un alimento muy nutritivo y ¡porque gracias a ser una
especie evolucionada podemos hacerlo!
Obviamente un toro adulto no va a ir a mamar de las
ubres de una yegua para alimentarse porque ésta le
atizará una coz o una cornada que le pondrá a vivir. Pero
nosotros ordeñamos vacas, tratamos y envasamos esa
leche, y la tenemos a nuestra disposición en nuestras
casas para beberla cuando queramos.
Y todo ello sin riesgo a ser pateados.
Como es así, y la leche está cargada de nutrientes, ¿por
qué vamos a renunciar a tan rico y saludable alimento?
El mito uno no tiene ni pies ni cabeza.
A ver si el siguiente tiene algo más
de “chicha”…
MITO 2: no deberíamos
consumir leche porque hace
aumentar la mucosidad del
cuerpo
Lo de la “mucosidad del cuerpo” es bastante peculiar.
Las secreciones mucosas del cuerpo tienen su
función, necesaria para un buen funcionamiento de
muchos órganos. Por ejemplo: la secreción mucosa
de los bronquios tiene la tarea de que se peguen allí
las partículas que inhalamos para, por medio del
movimiento de este moco y del mecanismo de la tos,
poder expulsarlas del interior de los pulmones, evitando
que se acumulen en nuestro interior.
Así que no entiendo lo de creer que la mucosidad es algo
malo.
Pero es que, además, beber leche no condiciona ningún
aumento de ninguna secreción mucosa del cuerpo.
Igual es que el que inventó el mito, en un arranque de
espíritu Mortadelo y Filemón, vio que al beber leche las
paredes de la boca y de la garganta quedaban tapizadas
de una secreción que parecía moco.
Parece moco, pero no lo es. Es parte de la grasa de la
leche. Es lo único que se me ocurre para que este mito
tenga alguna explicación.
Mito que, por supuesto no es cierto.
Así que no perdamos más tiempo,
que quedan más…
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