Revista Campoastur - Junio 2017 - page 17

aquellos momentos en los que sea indispensable para
poder realizar alguna actuación en las instalaciones o
sobre los animales (vacunaciones, sangrías y el control
reproductivo).
Es importante también intentar minimizar el tiempo en
que los animales están esperando en la sala de espera,
pudiendo ser interesante, siempre que sea posible,
hacer dos lotes de ordeño.
En estos casos puede ser interesante la colocación de
colchonetas tanto en la sala de ordeño como en la zona
de las cornadizas.
Si se opta por este último caso, el autor recomienda
colocar dos líneas de colchonetas, una ocupando la
superficie de las extremidades delanteras y otra en la
superficie de las extremidades traseras (ver imagen 2).
Con este diseño se ofrece una amortiguación en las
pezuñas a la vez que se evita que las vacas sientan
la posible tentación de acostarse en ellas, ya que la
superficie de las colchonetas no será lo suficientemente
amplia como para que los animales puedan acostarse
completamente sobre ellas.
Se ha demostrado también que las vacas estaban
más tiempo comiendo en la cornadiza cuando había
colchonetas, aumentando así la ingesta de alimento.
Otro factor importante para evitar que los animales
permanezcan demasiado tiempo de pie es el hecho
de tener unos cubículos o plazas fijas cómodas para
favorecer que las vacas estén el máximo de tiempo
posible acostadas.
Se han realizado numerosos estudios comparando
los tipos de cubículos y sus materiales, en un estudio
realizado por el Dr. Fregonesi y colaboradores en el
2007, se observó que los animales estaban echados
14h/día cuando disponían de camas secas viéndose
reducido ese tiempo a 5 h/día cuando disponían de
camas húmedas.
En otro estudio se comprobó también que los animales
padecían menos lesiones en corvejones y pezuñas en
camas profundas (>10cm) frente a colchonetas o camas
poco profundas. En el caso de las instalaciones de
plaza fija, se ha descrito también que los animales que
disponen de colchonetas estaban de media 4 horas más
de tiempo acostados frente a aquellos animales que
tenían camas de cemento.
Como hemos comentado, la excesiva humedad y
suciedad en las pezuñas pueden ser un factor de riesgo
para el desarrollo de problemas podales.
Un exceso de suciedad acumulada en las extremidades
ocasionará como consecuencia una irritación de la
piel, esta irritación afectará a la capacidad protectora
que tiene la piel favoreciendo la posible penetración
de organismos patógenos que acabarán produciendo
una infección como la dermatitis digital, interdigital y el
flemón interdigital.
El exceso de humedad en las pezuñas va a ocasionar
un reblandecimiento del casco y de la piel adyacente,
produciéndose un reblandecimiento de estas y
aumentando la probabilidad de lesiones y la penetración
de bacterias.
Debemos por lo tanto intentar mantener el suelo
del establo lo más limpio y libre de estiércol posible,
aumentando el número de veces que se pasa la
arrobadera al día, o limpiando el máximo número de
veces posible.
En cuanto a la humedad debemos vigilar que no se
formen acumulaciones de agua y purines en el suelo,
prestando una especial atención al mantenimiento de
los bebederos para que no pierdan agua y se formen
zonas húmedas.
En cuanto al rallado del suelo se recomienda que éste
tenga u una profundidad de rallado de 1.3 cm y una
anchura de 1.8 a 2 cm, manteniendo una anchura entre
ralladuras de 8 o 9 cm.
Debemos tener en cuenta que siempre que las
condiciones lo permitan se debe considerar la opción
de cubrir el suelo con colchonetas independientemente
de que en las explotaciones se disponga de suelo do
hormigón rallado o de suelo tipo slat, ya que está
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Imagen 2. Disposición de las colchonetas en la línea de la cornadiza.
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