Revista Campoastur - Junio 2017 - page 19

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Existen en la actualidad escasos estudios donde
se hayan evaluado diferentes diseños de baños de
pezuñas, uno de los estudios más completos es el
que el que fue desarrollado en el 2012 por el Dr. Cook
y colaboradores, en este estudió se evaluaron varios
pediluvios con distintas longitudes y anchuras, se
observó que los baños que daban unos mejores
resultados en el control de las patologías infecciosas
eran aquellos pediluvios que tenían unas dimensiones
de 3-3.7 m de largo, 50-60 cm de ancho y una
profundidad de 28 cm, siempre que se tuviera un nivel
mínimo de 15 cm de disolución para asegurar que el
desinfectante llegaba hasta cubrir los dedos accesorios
de la extremidad.
Este diseño contaba además con unas paredes laterales
inclinadas para evitar que los animales sumergieran
alguna de sus extremidades (imagen 4).
Existen una multitud de productos desinfectantes para
ser usados en los pediluvios, en este artículo se van a
recomendar aquellas soluciones que han sido testadas
en estudios controlados y que han ofrecido una mayor
efectividad en el control de patologías infecciosas
podales.
Estos desinfectantes son el sulfato de cobre diluido al
4-7% y el formol diluido al 4-5% (Bergsten y col., 2006;
Holzhauer y col., 2004; Logue y col., 2012; Fjeldaas y col.,
2014).
Debemos tener en consideración que la materia
orgánica (estiércol y heces), inactivan el poder
desinfectante de estas soluciones, aunque el formol
presenta una mayor resistencia a la inactivación de la
materia fecal. El reemplazo del producto debería ser:
Formol: reemplazar completamente el baño cada
300-320 animales o cada 2 días si se usa el baño en
días consecutivos (Holzhauer y col., 2004).
Sulfato de cobre: se recomienda un reemplazo
cada 200 animales o una vez al día (Blowey, 1994;
Holzhauer y col., 2004).
El baño de pezuñas debería contener 1 litro de
disolución por cada vaca que pase por el pediluvio
(Blowey., 2012).
La frecuencia de uso de los baños se debe adecuar
a cada explotación según la prevalencia de lesiones
infecciosas. En explotaciones con una elevada presencia
de lesiones infecciosas se debe considerar la necesidad
de usar los baños diariamente.
Una vez se haya controlado el problema, se puede
reducir a frecuencia de uso de los baños a dos días
por semana o incluso uno, según las necesidades del
momento. En un estudio realizado por el Dr. Logue y
col., en el 2012 se encontró que la frecuencia de uso más
efectiva es el empleo del baño 2 veces por semana.
Conclusión
A modo de conclusión debemos recordar que las cojeras
son una patología multifactorial y que ocasiona unas
mayores pérdidas económicas en las explotaciones
lecheras.
Debido a este motivo es necesario realizar un correcto
diagnóstico y tratamiento temprano además de adoptar
unas buenas mediadas de prevención y control.
Marc Pineda
Veterinario- Especialista en salud podal
Técnico superior en gestión y organización de empresas
agropecuarias.
Imagen 4. Diseño recomendado en el estudio desarrollado por Cook et
al., 2012.
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